La crisis ambiental

¡Comparte la noticia!

Informe de la Profesora «Noelia Beck «

Desde siempre la especie humana ha interaccionado con el medio y lo ha modificado, los problemas ambientales no son nuevos. Sin embargo, lo que hace especialmente preocupante la situación actual es la aceleración de esas modificaciones, su carácter masivo y la universalidad de sus consecuencias.



Los problemas ambientales ya no aparecen como independientes unos de otros sino que constituyen elementos que se relacionan entre sí configurando una realidad diferente a la simple acumulación de todos ellos. Por ello, hoy en día podemos hablar de algo más que de simples problemas ambientales, nos enfrentamos a una auténtica crisis ambiental y la gravedad de la crisis se manifiesta en su carácter global.
Las relaciones entre educación y medio ambiente no son nuevas, sin embargo, la novedad que aporta la educación ambiental es que el medio ambiente, además de medio educativo, contenido a estudiar o recurso didáctico, aparece con entidad suficiente como para constituírse en finalidad y objeto de la educación.



De esta forma, aunque sus raíces son antiguas, la educación ambiental, como la entendemos hoy en día, es un concepto relativamente nuevo que pasa a un primer plano a finales de los años sesenta.
Estos planteamientos alcanzan rápidamente un reconocimiento institucional. Así por ejemplo, en el ámbito internacional, ha sido la Organización de las Naciones Unidas, a través de sus organismo, la principal impulsora de estudios y programas relativos a la educación ambiental. Sin embargo, no podemos reducir este proceso de desarrollo a su vertiente institucional. Es preciso reconocer el esfuerzo de innumerables entidades, organizaciones de carácter no gubernamental y educadores que han contribuído, a veces de forma anónima, no sólo a la conceptualización de la educación ambiental sino, sobre todo, a su puesta en práctica.
Funciones de la Educación ambiental un propósito fundamental de la educación ambiental es lograr que tanto los individuos como las colectividades comprendan la naturaleza compleja del medio ambiente (resultante de la interacción de sus diferentes aspectos: físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos, etc.) y adquieran los conocimientos, los valores y las habilidades prácticas para participar responsable y eficazmente en la prevención y solución de los problemas ambientales y en la gestión de la calidad del medio ambiente.



La educación ambiental resulta clave para comprender las relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. La educación ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sostenibilidad y la equidad.


Por lo tanto, la educación ambiental, más que limitarse a un aspecto concreto del proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio.


Los componentes de la educación ambiental son: Conciencia y sensibilidad ante el ambiente y los desafíos ambientales. Conocimiento y entendimiento del ambiente y los desafíos ambientales. actitudes de preocupación por el ambiente y de motivación por mejorar o mantener la calidad ambiental. Habilidades para identificar y contribuir a resolver los desafíos ambientales. Participación en actividades que contribuyan a resolver los desafíos ambientales. Cuando sucede que se realizan actividades de reciclado, de recolección de residuos u otra actividad que favorezca al cuidado del medio ambiente, lo importante de estas acciones es que no radican solo en cuántos árboles se plantaron, en cuántas toneladas de plásticos se retiraron o cuántas personas participaron, sino que en ellas muchas veces están implicadas empresas papeleras, agrícolas de la zona, hoteleras, asociaciones ambientales y sociales, medios de comunicación, políticos y educadores, y algunos de ellos involucrados en el daño directamente.


Responsables somos todos del mal que provocamos al medio ambiente desde tirar un simple papelito de caramelo hasta contaminar con petroleras…entonces una manera de hacernos entender que si queremos solucionar las consecuencias del cambio climático tenemos que trabajar unidos, juntos, cada uno colaborando desde su lugar, haciéndose cargo en lo que le corresponde, sin perjudicar a los demás.



De nada sirve que los maestros y profesores enseñen la necesidad de cuidar el medio ambiente, o que los padres eduquen a sus hijos en el respeto por su entorno, o que los agricultores peleen los precios de sus productos por su cuenta, o que los camiones ambientales hagan limpiezas de plástico en la ciudad, o que las administraciones declaren la emergencia climática y se dediquen a poner parches ante los problemas que se generan por la falta de planificación. Lo importante, lo fundamental, lo prioritario, es que todos esos esfuerzos trabajen en la misma dirección, que se refuercen los unos a los otros, de forma coordinada, anticipándose a los problemas, buscando soluciones reales, no interesadas y partidistas. Tenemos que dar ejemplo de sentido común, de cordura, de inteligencia. Por nosotros, por nuestros hijos, nietos, familiares y amigos, por nuestro mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *