La Empatía, la importante capacidad humana

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La empatía es un arte, una capacidad excepcional programada genéticamente en nuestro cerebro con la que sintonizar con los sentimientos e intenciones de los demás.


La empatía es una estrategia más con la que mediar en la supervivencia de nuestra especie: nos permite entender a la persona que tenemos delante y nos facilita la posibilidad de establecer una relación profunda con ella.


Esa estructura cerebral donde la neurociencia ha situado nuestra empatía está en el giro supramarginal derecho, un punto situado justo entre el lóbulo parietal, el temporal y el frontal. Gracias a la actividad de estas neuronas logramos separar nuestro mundo emocional y nuestras cogniciones para ser más receptivos en un momento dado, hacia las de los demás. 

La pregunta sería, entonces… ¿si todos disponemos de esta estructura cerebral, por qué hay personas más o menos empáticas e incluso quienes presentan una ausencia total y absoluta de ella?Desde el aspecto clínico el trastorno antisocial de la personalidad tiene como principal característica esa falta de conexión emocional con los demás. Sin embargo, dejando a un lado lo psicopatológico son muchas las personas que simplemente, no llegan a desarrollar esta habilidad.


Las experiencias tempranas, los modelos educativos o incluso el contexto social, hace que esta maravillosa facultad se debilite a favor de un egocentrismo social muy marcado.

La vida actual tiene ya tantos estímulos y tantos distractores para muchos jóvenes y no tan jóvenes, que dejamos de ser plenamente conscientes del momento presente e incluso de la persona que tenemos ante nosotros. Los hay que están más sintonizados a sus dispositivos electrónicos que a los sentimientos de los demás, y eso, es un problema sobre el cual deberíamos reflexionar.

La empatía útil Vs la empatía proyectada

María acaba de llegar a casa cansada, agotada de mente y molesta. Acaba de tener una discusión con sus padres. Cuando Roberto, su pareja, la ve, lee de inmediato en su expresión y en su tono de voz que algo no va bien, interpreta su malestar emocional y en lugar de generar una respuesta o una conducta adecuada, opta por aplicar la empatía proyectada, es decir, amplifica aún más esa negatividad con frases  como «ya venís otra vez enfadada, siempre te pasa lo mismo, mira qué cara tenés…».


No hay duda de que muchas personas son hábiles a la hora de empatizar emocional y cognitivamente con los demás (sienten y entienden qué ocurre), pero en lugar de mediar en la canalización y en la adecuada gestión de ese malestar, lo intensifican.

La persona hábil en empatía, por tanto, es aquella capaz de ponerse en los zapatos ajenos sabiendo en todo momento cómo acompañar en ese proceso sin dañar y sin actuar como un espejo donde se amplifique el dolor. Porque a veces no es suficiente con comprender, hay que saber ACTUAR.

La auténtica empatía deja a un lado los juicios

Nuestros juicios demuestran nuestra capacidad de acercamiento real hacia los demás. Nos sitúan en un bando, en un lado del cristal, en una perspectiva muy reducida: la nuestra. Cabe decir, además, que no resulta fácil escuchar a alguien sin emitir juicios internos, sin poner una etiqueta, sin valorar a esa persona como hábil, torpe, fuerte, despistada, madura o inmadura.


Todos lo hacemos en mayor o menor grado, sin embargo, si fuéramos capaces de despojarnos de ese traje, veríamos a las personas de una forma más auténtica, empatizaríamos mucho mejor y captaríamos con más precisión la emoción del otro.

Es algo que deberíamos practicar a diario. Una habilidad que según varios estudios suele llegar a medida que nos hacemos mayores, puesto que la empatía, así como la capacidad de escuchar sin juzgar, es más común a media que acumulamos experiencias.


La empatía sana, útil y constructiva parte de esa persona que es capaz de gestionar sus propias emociones, que dispone de una autoestima fuerte, que sabe poner límites y que a su vez, es hábil a la hora de acompañar emocional y cognitivamente a los demás.

La neurociencia y la psicología moderna definen la empatía como el pegamento social que mantiene unidas a las personas y que a su vez, genera un compromiso real y fuerte entre nosotros.

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¿Cuándo demostramos empatía?

Cuando sabemos escuchar y comprender los sentimientos del otro sin estar tan pendiente de nosotros mismos y de nuestras palabras.

Cuando no solo utilizamos las palabras para consolar. También un abrazo, una palmada en el hombro, un beso o una caricia nos hace ser más empáticos.

Cuando estamos con alguien que tiene un problema y le ayudamos con el sentido del humor por ejemplo.

Cuando nos expresamos con delicadeza y cortesía.

Cuando no mostramos gestos de aburrimiento hacia lo que nos cuentan los demás.

Cuando no hacemos un comentario que sabemos que le va a molestar al otro.

Cuando hacemos entender a un anciano o a un niño por ejemplo que lo entendemos, que lo comprendemos.

Cuando ayudamos a resolver problemas y somos capaces de calmar a los demás.


¿Cuándo no demostramos empatía?

Cuando creemos que nuestros problemas son los únicos que hay en el mundo.

Cuando no escuchamos a los demás.

Cuando juzgamos y hacemos comentarios hirientes.

Cuando nunca ofrecemos una sonrisa, un gesto amable o una caricia a los demás.

Cuando siempre que hacemos algo por los demás esperamos algo a cambio.

Frases

“Si no tienes empatía y relaciones personales efectivas, no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos” -Daniel Goleman-

“Tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos”- Epíteto-

“El regalo más preciado que podemos dar a otros es nuestra presencia. Cuando nuestra atención plena abraza a los que amamos, florecen como flores” -Thich Nhat Hanh-

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