“La vida es diversa”

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«Informe de la Profesora Noelia Beck»

El ámbito educativo es uno de los responsables de la evolución del respeto y de la tolerancia hacia la diversidad sexual.

En las Instituciones de formación académica , además de ser uno de los espacios en los que los niños y las niñas pasan la mayor parte del tiempo, constituye uno de los grandes elementos de socialización para ellas/os y es el lugar donde comienzan a tomar conciencia del otro, y por ende, también de la heterogeneidad sexual.


La educación afectivo sexual integral es básica para explicar temas fundamentales para el desarrollo de los alumnos/as como son la identidad, la orientación y la expresión de la sexualidad. Y además para poder superar el acoso escolar de tipo homofóbico, lésbico y/o transfóbico que a veces es ejercido a través del hostigamiento presencial y directo, o a través de las Tics (como el ciber acoso).

Cuando se habla de diversidad, habitualmente suele referirse a la diferenciación en clases sociales, a las multiculturalidad social, o a las diferencias religiosas, y se relega la diversidad sexual a un segundo plano o incluso se invisibiliza. No se cuestionan aspectos relativos a asuntos de género o de heteronormatividad impuesta, o lo que puede o no responder el alumnado.


En la sociedad actual cada vez es más habitual ver diferentes tipos de familias unas conformadas por miembros del mismo sexo, otras, familias monoparentales, otras, familias tradicionales… Por ello, cada vez se hace más evidente la necesidad de abordar una educación en el aula que contemple esta realidad social e incluya una educación sexual, donde se trabajen las diferentes formas afectivo-sexuales de establecer relaciones y de identidad sexual.


¿Qué es la diversidad sexual?

La diversidad sexual se construye a través de la combinación de diferentes dimensiones sexuales.

  • El sexo biológico (femenino, masculino o intersexual).
  • La identidad sexual (pertenencia a un sexo o a otro).
  • Roles de género (comportamientos asociados al género femenino o masculino asociados a una cultura en una época determinada).
  • La orientación sexual (sentimientos de una persona a un sexo, a ambos o a ninguno).

Por lo tanto la diversidad sexual se refiere a un amplio abanico de posibilidades en las formas de vivir la sexualidad.


Definirse con una identidad distinta a la normativa y culturalmente aceptada, no es fácil, se necesitan soportes emocionales que permitan enfrentarse a un mundo que dice que solo hay una forma de ser, hombre o mujer, y de relacionarse.



La familia es un pilar importante en la aceptación y en el apoyo del reconocimiento de la propia identidad. Con un soporte afectivo-familiar, un adolescente gay o lesbiana tendrá una vida adulta más realizada, más plena y logrará superar la discriminación social de una manera menos dolorosa, que aquel que carezca de esta red de apoyos.


En los primeros años de vida los adultos (padres, familiares, docentes) transmiten roles de género, simplemente por la proyección de su imagen, pero además lo hacen a través de las necesidades que satisfacen a los propios niños/as: con los juguetes, con el vestido, actividad físico deportiva, etc. De este modo, comienzan a comportarse como se les dice y no como se sienten. Cuando tiene unos cuantos años más, se consolida el sentimiento de pertenencia a uno de los grupos, manifestando que pertenecen al mismo sexo biológico que tienen o al sexo contrario. En la adolescencia los jóvenes necesitan reafirmar su identidad sexual y surgen las primeras relaciones afectivo-sexuales.


En definitiva, desde el núcleo familiar tenemos que reflexionar sobre nuestras creencias, prejuicios y formas de actuar para lograr una coeducación que eduque en la diversidad sexual del ser humano y así evitar también cualquier prejuicio y estereotipo.

Y por eso, es importante la necesidad de la implicación por parte de la escuela en el fomento de las actitudes positivas hacia la diversidad, alejándose del ocultamiento, la violencia o el odio, que en ocasiones se generan en este contexto.

Se trata por tanto de educar en la tolerancia, la diversidad, y el respeto, y de este modo se puede  conseguir atajar la discriminación y la desigualdad entre los alumnos y alumnas.

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